22 dic. 2010

Importancia de los líderes en el Ejército Nacional

La existencia de un núcleo de líderes competentes y confiables, y de hombres de una riqueza espiritual y moral extraordinaria son dos de los principales motivos que han hecho que el Ejército Nacional de la República Oriental del Uruguay sea reconocido a nivel mundial, pese a las carencias económicas y materiales que posee. Y esto no es asunto único del hoy. 
Como sabemos, “…El Ejército Nacional nace con la Patria misma…”[1]. “…Ejército Nacional Siempre Presente…”[2]. Dos frases que resumen la importancia que ha tenido, tiene y tendrá, una de las Instituciones fundamentales de nuestra Nación; Institución que ha perdurado en el tiempo y que se proyecta al futuro, producto del esfuerzo mancomunado de todos sus integrantes, los Soldados Orientales de todas las épocas. Por esa razón “resulta lógico concluir de que el Ejército Nacional ha sido lo que han sido sus hombres”[3].
La Historia nos revela abundantes ejemplos de hombres competentes y capaces dentro de nuestro Ejército, hombres que han trascendido incluso el ámbito militar; esa es una de las características de nuestra Fuerza, como ya se dijo anteriormente,  la riqueza moral y espiritual del ser humano que la conforma, riqueza que ha permitido enfrentar con éxito las misiones encomendadas y llevadas a cabo a través de los años, permitiendo destacarse incluso en el ámbito internacional, sorteando numerosos obstáculos.
El 18 de mayo de 1811, en Las Piedras, el PRIMER LÍDER, padre de nuestro Ejército y de la Patria, el Gral. José Artigas
[4], conduce a las fuerzas orientales hacia la victoria, haciendo frente a un Ejército poderoso, que contaba con superioridad de medios y recursos; pero, la grandeza de este hombre y de sus seguidores hizo posible tal triunfo. He aquí unos de los ejemplos de como mediante el Liderazgo, un caudillo militar, "arrastra a su gente", la motiva, y consigue el éxito para la grandeza de la Patria.
Fue un 18 de julio del año 1866, en la lejana tierra hermana del Paraguay, en el marco de la guerra de la Triple Alianza, que sucede un episodio que escapa a toda lógica castrense. El entonces Cnel. León de Palleja
[5] muere dentro de una trinchera enemiga, que había conquistado por asalto, en una carga a la bayoneta al frente de su Batallón “Florida” de Infantería, en medio de una terrible lucha cuerpo a cuerpo y nutrida de fuego de fusiles y Artillería. En gesto de heroísmo, único tal vez, que recogen las páginas de la historia militar, el Cap. más antiguo Don Enrique Pereda, ordena cargar, para rescatar el cadáver de su Jefe, en pleno combate y sin que cesara la metralla enemiga. Manda hacer alto el fuego ordenando a sus tropas ubicar sus armas “a la funerala”[6], y manteniendo todo el personal formado, para rendirle el último homenaje a su Líder[7].
Este hito histórico, sin precedentes, es uno de los actos de heroísmo y coraje más sublime de nuestra corta pero fecunda historia. ¿Cómo se logra explicar tal actitud por parte de los subalternos del Coronel León de Palleja?. Una de las posibles respuestas a tal interrogante podría ser: el LIDERAZGO que sin duda poseía dicho Coronel, liderazgo que había sido construido en el sacrificio y en los diferentes combates en que había participado junto a sus hombres.
Y así se podrían citar innumerables ejemplos de Líderes, de caudillos, los que han escrito nuestra historia, enriquecida de hechos enaltecedores.
“En el siglo XXI también será el factor humano la carta de éxito del Ejército…”
[8], a pesar de la informatización y tecnología que día a día avanza en su aplicación en todos los componentes de las Fuerzas Armadas, éstos, poco servirían si no estuvieran al servicio de hombres capacitados física, técnica, intelectual y moralmente, para decidir sobre su empleo.
El éxito de nuestro Ejército en el futuro, dependerá de la acertada planificación y conducción de los Líderes del presente, los que tienen y tendrán el compromiso de legar a las futuras generaciones, así como lo han hecho sus antecesores, una Institución fortalecida moralmente, profesando los mismos ideales, creyendo en los mismos valores que desde 1811 perduran en el tiempo, caracterizando a los integrantes de la misma, y, con la proyección que la Nación, la Fuerza y sus integrantes todos, merecen.
Es por ello que una de las finalidades que tiene este blog es tratar este tema tan importante tanto para el ámbito militar como el civil, y poder intercambiar conocimiento, experiencia, en fin, información.
Apelando a la mejora continua que se manifiesta en todas las actividades que se llevan a cabo, se pretende realizar un aporte, teniendo siempre presente que la excelencia se logra con el trabajo desarrollado a diario, haciendo eco de la frase de Aristóteles: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”[9].

Realizado por el autor del blog (Luis Abilleira), en base a uno de los trabajos académicos que ha presentado en los cursos realizados. Autorizada su reproducción para fines académicos, debiendo citar la fuente.
[1] COMANDO GENERAL DEL EJÉRCITO (DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO), Historia del Ejército, Imprenta del Ejército, Montevideo 1999, pág.9.
[2] Frase extraída del discurso pronunciado por el Comandante en Jefe del Ejército Nacional, Gral. de Ejército Jorge W. Rosales, el 20 de mayo de 2008 con motivo de conmemorarse el 197 Aniversario del Ejército Nacional y Batalla de las Piedras, consultado el 18AGO08 en :
[3] COMANDO GENERAL DEL EJÉRCITO (DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO), Op.Cit., pág. 346.
[4] Héroe Nacional de la República Oriental del Uruguay, nació el 19 de junio de 1764.Falleció el 23 de setiembre de 1850 en la República de Paraguay. La victoria de Las Piedras sobre fuerzas españolas, el 18 de mayo de ese año, demostró la importancia de la figura del Prócer Oriental y sus cualidades militares.
[5] Gral. León de Palleja (ascendido post mortem), su nombre verdadero fue José de Pons y Ojeda, nació en Sevilla en 1817.Participó en la Guerra del Paraguay como Jefe del Batallón "Florida" y murió el 18 de julio de 1866 en la batalla de Boquerón del Sauce.
[6] Movimiento que se ejecuta con el armamento individual del soldado (fusil), que consiste en tomarlo con ambas manos y disponerlo contra el cuerpo, haciéndolo descansar sobre el brazo derecho, quedando inclinado hacia el mismo. Este movimiento se realiza para rendir honores fúnebres.
[7] La importancia de este acto estriba en que los fusiles dispuestos de esa forma pierden la capacidad de hacer tiro hacia el enemigo, por lo que constituyó un acto de suma audacia y valentía, quedando así reflejada la estima que el Personal le tenía a su Jefe.
[8] COMANDO GENERAL DEL EJÉRCITO (DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO), Op.Cit., pág. 347.
[9] COVEY, Stephen R., Traducción de Jorge Piatigorsky, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva: la revolución ética en la vida cotidiana y en la empresa”. 1ª Ed. 11ª Reimp., Paidós, Buenos Aires, 2003, pág.58.




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